Revista Sporting

¿ABRIR LOS GIMNASIOS?

El sedentarismo y la obesidad son un importante factor de riesgo para el desarrollo de diversas enfermedades que derivan de un estilo de vida deficiente en hábitos saludables, atribuyendo el doble de fallecimientos a la falta de actividad física que a la obesidad.

La pandemia del COVID-19 deja claro que la mayoría de la gente no tiene el hábito de realizar ejercicio, que no cuentan con los implementos necesarios para hacerlo en casa ni con la adecuada instrucción. La inactividad física, incluso en cortos periodos de tiempo, se ha asociado a cambios metabólicos, disminución del metabolismo de las grasas, pérdida de masa muscular y acumulación de tejido adiposo, lo que ocasiona, además, múltiples repercusiones a la salud desarrollando enfermedades como diabetes, hipertensión, presión arterial alta y colesterol alto; actualmente, quien las padece pertenece al sector más vulnerable de personas con mayor riesgo de enfermarse gravemente de COVID-19. Sin mencionar, además, los múltiples problemas psicológicos y emocionales.

Los clubs, gimnasios y centros deportivos se mantienen cerrados por no considerarse una actividad esencial y por ser un foco potencial de contagio. Los gimnasios (y la actividad física en general) deben ser considerados una necesidad primordial para la sociedad y más porque México ostenta el nada honroso segundo lugar mundial en obesidad y el primero en niños (UNICEF, 2019) (OMS, 2019).

El gran problema durante la apertura de este segmento es que no todos acatarán las reglas; dueños, administrativos y usuarios comparten esa responsabilidad con el objetivo, primeramente, de crear conciencia de la situación actual y que es necesario adaptar medidas de seguridad e higiene para iniciar la nueva normalidad. Es importante considerar la apertura del sector, ya que brindaría un beneficio real. Ofrecer un acercamiento a las autoridades, proponiendo protocolos de apertura de seguridad sanitaria y la adaptación de los mismos refiriendo a las necesidades: sanitización y toma de temperatura antes de ingresar al establecimiento, capacidad máxima de 30–50%, limpiar antes y después del uso de los aparatos, prohibir el entrenamiento en circuito, así como las áreas de regaderas, vapor y vestidores. Procurar la sana distancia y asear totalmente el establecimiento de manera constante durante el día.

El COVID-19 llegó para quedarse. No es una situación perecedera: cualquier sector tendrá que respetar las nuevas reglas del juego, las medidas sanitarias y de seguridad por parte de la empresa para el usuario. En la apertura de gimnasios, clubs y centros deportivos, no deben perder su principal compromiso y razón de ser, que es el cuidado de la salud, no solo predicar que se aplica una medida de seguridad e higiene por la necesidad de abrir. Debe haber ética y seguir al pie de letra las medidas a implementar, ya que no sólo resguardan al establecimiento como un entorno seguro para la buena práctica deportiva, sino lo más importante: tu salud. Ahora cobra más importancia lo que decía Knute Rockne: “un hombre que practica el espíritu deportivo es mucho mejor que 50 predicándolo.”

Por: Jaqueline Joya.