Revista Sporting

Cardiología Deportiva. Una Disciplina en Crecimiento.

La práctica de deportes de alto rendimiento produce adaptaciones en el aparato cardiovascular que se manifiestan a través de diversos cambios clínicos electrocardiográficos y ecocardiográficos, los cuales se detectan en el examen del atleta.

El cardiólogo del deporte está cumpliendo una función importante, no sólo en el control del deportista con cardiopatía, sino en las evaluaciones de salud y aptitud para el deporte. Su inserción en la preparación del atleta ha permitido que se cuente con un profesional capacitado en la comprensión de los distintos procesos involucrados en el entrenamiento y los estímulos necesarios para maximizar el rendimiento en las diferentes áreas metabólicas.

Los cambios en el corazón del deportista se manifiestan como resultado de modificaciones morfológicas, funcionales y en el sistema nervioso autónomo. No es raro observar individuos entrenados con modificaciones electrocardiográficas secundarias a cambios fisiológicos del sistema nervioso autónomo que se consideran no aptos para el deporte elegido. O, por el contrario, alteraciones secundarias a un cuadro patológico, pueden no ser valoradas y atribuirse erróneamente a la práctica deportiva. Para la evaluación del deportista con cardiopatía es necesario conocer las respuestas cardiovasculares al ejercicio en el contexto de múltiples procesos patológicos y detectar la posibilidad de que la práctica deportiva podría deteriorar la función o facilitar la producción de eventos fatales.

La evaluación deportiva permite condiciones de comprender los procesos involucrados en el entrenamiento y los estímulos necesarios para maximizar el rendimiento en las diferentes áreas metabólicas. El consumo de oxígeno muscular está íntimamente asociado con la actividad cardiovascular y la optimización del transporte de oxígeno al músculo activo es uno de los puntos fundamentales en el incremento de la capacidad aeróbica.

La comprensión de estos mecanismos y de aquellos involucrados en el metabolismo energético muscular le brinda al cardiólogo del deporte la posibilidad de participar en la realización de las evaluaciones de rendimiento deportivo mediante pruebas de campo y/o de laboratorio que permiten una colaboración estrecha con el entrenador y los integrantes del equipo médico del atleta. Siempre ha existido una estrecha relación entre el rendimiento, estilos de vida y alimentación balanceada: muchos de los suplementos y las drogas utilizadas para mejorar el rendimiento suelen tener efectos cardiovasculares que influyen negativamente en el atleta.

Párrafo aparte merece la muerte súbita en el deportista. Las estrategias que se planean para la detección de procesos patológicos que podrían generarla deben ser propuestas y llevadas a cabo por el cardiólogo: he ahí la importancia que ha asumido el médico cardiólogo con formación deportiva, ya que abarca aspectos fisiológicos y clínicos dirigidos a una población especial.

Este profesional está integrándose en forma creciente a los equipos multidisciplinarios que tienden a la promoción de la salud, prevención de enfermedades y mejorías en la calidad de vida y del rendimiento deportivo. El chequeo por equipos conformados por cardiología, nutrición y fisioterapeutas, así como la realización de electrocardiogramas, ecocardiogramas, test de esfuerzo y ergoespirometria, deben ser de forma rutinaria durante la realización de disciplinas deportivas para un correcto desempeño, descartar patologías que tienen un cuidado especial, e incluso, contraindicar la misma en algunos casos.