Cuatro años del “Leicesterzazo”: una historia del fútbol

En estos tiempos de cuarentena tendemos a tres cosas: aprender nuevas cosas, descubrir habilidades ocultas/no explotadas y recordar viejos tiempos (independientemente del ocio intermedio). Dentro del ultimo punto mencionado, sin duda hay muchas anécdotas deportivas que llenan el ojo, la mente y el corazón del lector y aficionado. No me cabe duda que el deporte es la mejor respuesta para explicar muchas veces la magia o la potencialidad humana existente. Dicho esto, quiero compartir una historia que sin duda es del agrado de todo amante del balompié. Un 2 de mayo del 2015, Hazard hacía que un simple gol se consumiera una de las hazañas más grandes (por no decir la más grande) del fútbol: Leicester celebraba su primer título de liga en 132 años de historia. Aquí les comparto la magnitud de cómo los Foxes se hicieron de la liga más competitiva del mundo ante los ojos del hijo prodigo de la ciudad, John Deacon y el mundo entero.

Junio del 2015 fue cuando inició este “cuento de hadas” del deporte mundial. Fue este mes de aquel año cuando Claudio Ranieri volvió a Inglaterra después de más de 10 años (anteriormente tuvo un romance con el Chelsea) buscando comandar una misión totalmente inversa a los resultados obtenidos: salvar la categoría y permanecer en primera. Es preciso señalar que el entrenador italiano llegó como un fichaje modesto a pesar del renombre obtenido tanto en el equipo londinense mencionado como por equipos italianos como la Roma, Inter y Juventus. Posiblemente en lo que se fijaron los dueños de este modesto equipo ingles fue su capacidad de dirigir equipos medios-bajos (anterior a su arribo logró ascender al AS Mónaco a la Ligue 1 e inclusive la llevó al subcampeonato). Debatible o no, el nacido en la ciudad imperial asumía un nuevo capítulo en su vida.

Conformado por jugadores de bajo costo en el mercado futbolero, Leicester City logró lo que a mi pensar es algo imprescindible en los deportes de conjunto: explotar el talento grupal y humano. Estoy seguro que nadie hubiera dado nada por personajes del fútbol como lo son Kanté , Vardy , Morgan, Drinkwater, por mencionar algunos nombres. En esos momentos el juicio general de un eventual campeonato de un “grande” se centra justamente en eso, en quien es “grande”, no obstante, ¿si sabemos que es grandeza? ¿nos dejo enseñanza lo acontecido para procurar evitar juicios ante las apariencias? Quizás si, quizás no, pero lo seguro es que un batacazo sucedió hace más de 1460 días y fue hecho por gente de bajo perfil que se volvieron grandes.

Dicen que los hombres fuertes están hechos a base de convicciones fuertes, ¿de donde provienen? Podríamos poner el ejemplo de Jamie Vardy, previamente citado, quien paso de trabajar en una fabrica, arrestado y vigilado por más de un año por la policía, jugando en séptima división a ser uno de los goleadores de aquella campaña histórica y obtener el Premio FWA al futbolista del año. Por otro lado, podríamos remontarnos a jugadores como Mahrez, quien fue el mejor jugador de dicha Premier League 2015-16 o bien Kanté, jugadores que a un bajo costó llegaron (entre ambos no superaron los 10 millones de euros en inversión) y dejaron más de 100 millones de euros al equipo tras sus posteriores marchas. Son muchas las curiosidades individuales que en conjunto conformaron cada elemento de este cuento que sin duda nos dan, como en su momento menciono Ranieri, pensar que esto es magia y nada más. Yo difiero y creo que es magia lo que resulto de un trabajo digno, puro, ejemplar y constante.

Un balance de 23 triunfos, 12 empates y únicamente tres derrotas (salvo la del 2-5 contra el Arsenal, las demás fueron ajustadas), fue lo que dejó un equipo que en números no valía más de 110 millones de euros, casi un sexto del valor numérico en relación a equipos como el Chelsea (en ese momento valorada su plantilla en 581 millones). 10 puntos de ventaja sobre su acechador más peligroso y dos jornadas de sobra para confirmar su superioridad moral, humana y futbolística por encima del actual y terrible proceso de etiqueta monetaria que el futbol vive y determina que un equipo es “bueno” en relación a la proporción económica que posea, ¿aun estamos seguros de eso? Ojo: más posibilidades no es lo mismo que garantías. Es un deporte de 11 contra 11, humanos contra humanos, emociones contra emociones, convicciones contra convicciones.

“Queremos seguir soñando, no nos despierten por favor”. Estas fueron las palabras de Claudio Ranieri en un determinado momento de la campaña. Yo creo que el cerebro ganador del premio The Best a mejor entrenador del mundo en dicho año no comprendió que el sueño de un equipo se volvió el sueño y el ejemplo rotundo deportivo mundial de muchos. El equipo del centro de Inglaterra de no más de medio millón de personas, retumbo el corazón, perforo el alma y convenció a miles de millones de personas que el talento humano, como bien lo comente antes, es imprescindible y se antepone, por mucho, al valor monetario que el sistema y el medio nos busca poner. El delantero de los Foxes demostró ser Jamie, el volante creativo demostró ser Riyad, el portero demostró ser Kasper, el capitán demostró ser Wes: el equipo modesto de la región East Midlands se convirtió en Leicester City, campeón de la Premier League 2015-16 conformado por nombres, hombres, sueños y convicciones. ¡Que no me despierten del recuerdo que no quiero despertar!

 


Editor Colaborador

Lic.Luis Enrique Rejas Sangüesa