Revista Sporting

Entre Clío y Niké

El 22 de junio se cumplieron 34 años de uno de los momentos más recordados en la historia del futbol. Ese día se disputó el pase a las semifinales del Mundial México 86’ entre Argentina e Inglaterra. También, en esa tarde soleada el Estadio Azteca se convertiría en testigo mudo de dos de los goles más recordados en la historia: la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Es poco probable que los aficionados a este deporte no conozcan este episodio; en su autobiografía, Yo soy el Diego (2000) Diego Armando Maradona refiere que haber metido el gol con la mano “fue como robarle (sic) la billetera a los ingleses…”. Para que el 10 mencionara ello, tenemos que acudir a la historia. ¿Recuerdan la Guerra de las Malvinas?

Dos países con crisis políticas internas se disputaron en 1982 la soberanía de unas islas que tenían más de 150 años sin rumbo fijo: desde la desocupación española y hasta la citada guerra, gobiernos británicos y argentinos se sucedían en estas tierras que servían como estaciones balleneras (cuando había ballenas), pero que su interés principal es geopolítico y económico. Es la entrada a la reserva de agua dulce más grande del mundo (la Antártida) y fuente de riquezas ictícolas y petroleras.

Para inicios de la década de 1980, la popularidad de Margaret Thatcher -primera ministra de Inglaterra- no era la idónea para encarar el proceso en que buscaría la reelección. Su contraparte argentina vivía una situación similar: la dictadura cívico-militar, conocida como Proceso de Reorganización Nacional, perdía adeptos dentro y fuera de su país. La junta militar era duramente criticada por cuestiones de violaciones a los derechos humanos. La Guerra de las Malvinas sirvió para catapultar a un régimen y sepultar al otro.

En abril de 1982, Argentina envió una comitiva a tomar las islas; el gobernador británico las entregó, y la guerra ocurrió. Todavía, el presidente Leopoldo Galtieri dijo: “si quieren venir, que vengan… les presentaremos batalla.” Inglaterra envió una considerable fuerza militar para acabar con el levantamiento; las cifras de ese episodio refieren que hubo 649 víctimas argentinas, 255 inglesas y 3 isleños civiles. Estados Unidos, aliado de la Junta Militar Argentina, nunca acudió en su ayuda y perdió la guerra inevitablemente, lo que propició su caída un año después; Margaret Thatcher, también en 1983, logró la reelección. Eduardo Galeano escribió sobre ese hecho: “La guerra de las Malvinas, guerra patria que por un rato unió a los argentinos pisadores y a los argentinos pisados, culmina con la victoria del ejercito colonialista de Gran Bretaña.”

Maradona también dijo que en ese partido “no había que mezclar las cosas, pero eso era mentira… ¡un carajo que iba a ser un partido más! … Era más fuerte que nosotros: estábamos defendiendo nuestra bandera, a los pibes muertos, a los sobrevivientes… Por eso, creo, el gol mío tuvo tanta trascendencia”. Las declaraciones del Pelusa dan por sentado que, efectivamente, para la mayoría de los latinoamericanos no significaba solamente la descalificación del Mundial: era el cobro de muchas afrentas históricas.

Salvador Soto Sánchez

chavasporting@gmail.com