Revista Sporting

Entrevista a NUBIA GARCIA

Abril García

Bienvenidos a la segunda parte de la entrevista a Nubia García, destacada jugadora y entrenadora de basquetbol chihuahuense y que logró hacerse de un nombre en la cuna de ese deporte, los Estados Unidos de Norteamérica. 

En la entrega anterior destacaba cómo fue que nuestra protagonista tuvo que abrirse paso en el basquetbol colegial y su palmarés como jugadora de selección. En esta ocasión, Nubia nos platica de su experiencia como entrenadora y las diferencias que encuentra en la manera de entender el deporte en México y Estados Unidos.

Precisamente, sobre esto último me pongo a pensar que existen diferencias entre ambos países. Mientras que en el nuestro los jugadores que logran ser entrenadores y comparten su experiencia son criticados duramente por la misma sociedad argumentando: no porque haya destacado como jugador será buen entrenador o ¿cómo será entrenador si nunca destacó jugando?, en Estados Unidos recordemos que una entrenadora fue quien le dio la oportunidad a Nubia de poder mostrar sus habilidades como coach.

Su llegada como entrenadora en jefe a la High School fue dura y con mucha exigencia. Aunque había nervios, ella no demostró alguna duda de porque estaba ahí. Menciona que su presentación fue corta: hola, soy Nubia Allen, jugué para MSU y vamos a ganar. Imagínense un entrenador con una presentación así, al estilo de los maestros que se te quedan grabados en la mente. Nubia narra cómo durante una semana no les dejó tocar un balón porque buscaba enfocarse en defensa: las vi jugar en open gym -juegos de cascarita- y ninguna defendía, solo les gustaba atacar el aro y en eso me enfoqué.

Duró 3 años como entrenadora. Poco a poco, demostró su progreso logrando posicionar al equipo dentro de los mejores de la división y fue hasta el último año donde se vieron los resultados de su trabajo, quedando campeones de distrito por primera vez en la historia de la escuela. Parecía que todo iba de maravilla en su nuevo rol como entrenadora, sin embargo -a pesar del progreso del equipo- Nubia buscó buscar ser entrenadora en jefe en su ciudad de residencia: durante el invierno, tenía que viajar para cumplir con sus compromisos deportivos.

Como entrenadora es difícil portar colores de una escuela y cambiarlos por otros. Nubia decidió cambiar el azul de Big Horns por el rojo de Wolverines, preparatoria ubicada en la ciudad de West Yellowstone, donde reside. Durante los 3 años que dirigió Big Sky, los encuentros en su contra eran aplastantes, tan solo el último año el marcador fue 55 a 5 a su favor. Imagínate llegar a dirigir al equipo que apabullaste en los encuentros previos; ser entrenadora de un equipo con pocas fortalezas, donde en la temporada que ella fue campeona de distrito las Wolverines solo habían logrado ganar un partido, ¡1 solo un partido en toda la temporada! Que reto es dirigir a un grupo de niñas que no sabían lo que era ganar, que perder era su día a día y no tenían más ambición que cumplir sus obligaciones como equipo.

Recuerda Nubia: para mí fue comenzar de cero, las niñas sabían que había logrado como entrenadora en Big Sky y que había quedado campeona de distrito. Lograr que fueran disciplinadas, constantes y, sobre todo, lograr que tuvieran esas ganas de ganar, de lograr algo más que ganar un solo partido en la temporada fue mi mayor reto, comenta con entusiasmo.

En esta etapa, ganaron el primer juego de la temporada contra Sheridan, quienes no podían creer el marcador: recordemos que solo habían ganado un partido en temporada anterior y con esto igualaban su récord. En total, en su primer año ganaron 8 de 18 juegos de temporada. Un notorio cambio desde su primer año, dando resultados inmediatos y rompiendo récords en la historia de la escuela. La siguiente temporada logró un récord de 19 ganados (de 26 partidos) y en el tercer año lograron una marca histórica en la escuela: 21 ganados y 4 perdidos, con lo que alcanzó una vez más el campeonato de distrito, haciendo historia en West Yellowstone y logrando que el pueblo entero se paralizara para asistir a ver los juegos femeniles de la preparatoria.

Hay que destacar lo siguiente: un cambio radical en su carrera como entrenadora, 2 equipos diferentes en 6 años de trabajo, 2 campeonatos con chicas totalmente diferentes. ¿Qué tan fácil resulta? Nada fácil: me ha tocado ver su convivencia con el equipo un par de veces, y verla dirigir es un espectáculo; no tanto por su ademanes o gritos -que en realidad no son muchos- sino por su lenguaje a señas que tiene con sus jugadoras: un lenguaje que sólo ellas conocen y acatan de inmediato. Es evidente la disciplina, el respeto y, sobre todo, esa energía que logra contagiar a sus jugadoras.

En la próxima entrega (la última) vamos a hablar de la experiencia que resultó asistir a los juegos de Wolverines y como se percibe, desde las gradas, el compromiso que trasmite Nubia cuando dirige. Muchas gracias y hasta la próxima.