Revista Sporting

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Gerardo García

CAZÓN DE AGUA BRAVA

Gerardo García González “El Cazón” es un empresario, padre de familia y kayakista para quien la vida misma es un deporte de alto impacto. Es apasionado de los deportes de agua dulce, en los que lleva empapado 37 años, 12 de ellos a nivel de competencia.

Ha participado en varios certámenes nacionales de kayak, en ríos como Pescados, Actopan, Antigua y Filobobos en el Estado de Veracruz; Valle Nacional en Oaxaca, Amacuzac en Morelos; Pungarancho en Michoacán; y Río Balsas en Guerrero. A nivel internacional, ha competido en el río ecuatoriano Quijos; en el East Glaciar River de Islandia; en el Río Zambezi de Zimbawe, en Shyok y Zanzkar en India y el Otowa River en Canadá.

A continuación un poco de lo que nos compartió:
Sporting: ¿Qué habilidades físicas y mentales necesita un buen kayakista para sobresalir?
Gerardo García: Mantener un buen balance entre la fuerza, resistencia y flexibilidad, buenos reflejos y visión aguda para poder trazar la ruta y recordar cada movimiento en el recorrido. En lo que respecta a las habilidades mentales, es imprescindible una buena concentración, ya que en este ambiente hay muchos distractores como el entorno, música alrededor, gran bullicio y mucha excitación por parte de todos los competidores. La consistencia y perseverancia son claves para éste y todos los deportes, ya que hay días buenos y días malos, pero todos son parte de un aprendizaje.

S: ¿Qué papel jugó tu padre en tu acercamiento al rafting?
GG: Mi padre tuvo el valor de presentarme e introducirme a la actividad del descenso de río cuando tenía 3 años de edad. Recuerdo que me quedaba dormido en sus piernas cuando descendía el río con sus amigos y mis hermanos.
Él ha sido y será siempre mi mayor ejemplo ya que gracias a él conocí tan bello deporte que me llena de satisfacciones y aprendizajes todos los días, pues el contacto con la naturaleza es constante y parte de mi vida. Mi padre Luis Rodolfo García Estrada, muy bien conocido como “El Tiburón”, ha sido mi coach, no sólo en el deporte, sino en la vida. Mi padre y yo hemos compartido grandes logros y grandes derrotas pero lo importante es que seguimos de pie y con la vista en alto para seguir adelante.

Desde hace 23 años compartimos nuestra pasión todos los días. Con mucho esfuerzo, sacrificio y dedicación fundamos el Campamento Río Salvaje, un centro turístico de aventura y naturaleza a la orilla del Río Pescados, donde tenemos 17 cabañas, amplios jardines para disfrutar de la naturaleza y donde ofrecemos actividades de aventura como el rappel, tirolesa, cañonismo, senderismo, recorridos en bicicletas de montaña, tours culturales y gastronómicos dentro de la zona y muchas actividades tanto para la familia, como para las empresas que desean un espacio de integración para sus equipos de trabajo.
Las anécdotas, historias y aventuras que escuchan los visitantes en Río Salvaje son excepcionales ya que las platicamos con mucho cariño y gran orgullo.
S: ¿Cuáles son las experiencias más extremas que has tenido al navegar un río?

GG: Yo no sé si las llamaría extremas, pero he tenido grandes experiencias que han marcado mi vida y las recuerdo como si hubieran pasado ayer.

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La primera experiencia sucedió cuando iba descendiendo el East Glaciar River en Islandia, me quedé atrapado en una gran contracorriente que no me soltaba, perdí mi kayak y mi remo, todas las demás embarcaciones habían pasado a un lado mío sin poder hacer nada mientras yo seguía atrapado. Mi cuerpo y mi mente se empezaban a dar por vencidos por las ininterrumpidas revolcadas, cuando de repente solté el cuerpo y cerré los ojos como si me fuera a despedir y en cuestión de segundos vi en mi mente el video de todas las personas que amo en la vida, así como muchos recuerdos de la infancia. Al abrir los ojos estaba fuera de esa contracorriente flotando pero seguían otros rápidos muy fuertes que tenía que sortear nadando y sumamente exhausto. Una vez más tenía

que sacar fuerza e intentar nadar hacia una orilla del río, formada por salientes muy filosas de piedra volcánica. En una de las tantas zambullidas vi una sombra arriba de mí, la cual era una balsa que me estaba buscando; de repente sentí que me arrastraban hacia la superficie. Era uno de mis compañeros que logró sujetarme y sacarme del agua.
En otra ocasión tuve la oportunidad de liderar a un equipo de personas con discapacidades físicas y una parte del recorrido era descender en balsas la sección de la Antigua. El río se encontraba en clase III (I es agua calmada, como VI es no navegable) y todas las balsas, equipo de seguridad y kayakistas estaban ya en el agua cuando nos decidimos a pasar un rápido llamado “La brujita”. Es un rápido con olas muy grandes y nunca sabes por dónde te va a saltar o a mover una de esas olas. Tres de las cinco balsas ya habían logrado pasar cuando la cuarta embarcación se encontró con una ola vertical y esta se volteó. Como líder y responsable de toda la expedición mi prioridad era la seguridad de todos y la gran fortuna PORTADAes que todos salieron con bien y con grandes anécdotas que contar, pero la realidad es que fueron momentos de mucha tensión.
S: Cuéntanos un poco sobre la lesión que te orilló a dejar de participar en competencias.

GG: En 1998, me encontraba entrenando en Jalcomulco, Veracruz, cuando poco a poco noté que mi fuerza se estaba mermando y yo se lo atribuía a la fatiga, pero una noche durmiendo en mi camper con mi Papá comencé a tener náuseas y grandes molestias en mi cuerpo. Mi Papá me subió a su camioneta y me llevo a la Ciudad de México, donde los doctores de inmediato diagnosticaron hepatitis “A”. Lo más curioso de esta es que era una hepatitis recurrente, eso quiere decir que las bilirrubinas subían y bajaban constantemente y lo que APRENDIZAJEnormalmente hubiera tomado 40 días, a mí me tomó casi los 6 meses en recuperarme, dejando atrás toda oportunidad de seguir compitiendo y representando a mi país ya que mi cuerpo había perdido fuerza, resistencia, condición, flexibilidad y sobre todo la voluntad mental que se requiere para salir e iniciar de nuevo. Esto me trajo un gran dolor y preferí enfocarme más al estudio y al rafting, donde no requería tanta actividad física.

S: ¿Puedes contarnos un poco sobre tu experiencia en la frontera entre la India y Pakistán?
GG. En el 2007 tuve la oportunidad de ser parte del equipo internacional para romper el record mundial del descenso más alto del mundo 5,520 msnm. Este se llevó a cabo en las montañas del Himalaya, al norte de la India y frontera con Pakistán. Esta zona ha sido de grandes conflictos y guerras entre los dos países y se pelean unas montañas desérticas. Nosotros estábamos ya a punto de llegar al punto más alto para iniciar la expedición, cuando una noche ya todos en nuestras tiendas de campaña a casi -20°C escuchamos una explosión muy cerca de nosotros y la tierra comenzó a vibrar con gran intensidad, nuestras espaldas estaban sobre las colchonetas que estaban directamente en la tierra y era tal la vibración que tanto a mí como a mi compañero de tienda Ajit Kumar nos hizo incorporarnos con gran preocupación; habrán pasado 3 o 5 min y de nuevo otra explosión similar, la cual nos hizo ya salir de las tiendas de campaña, levantar el campamento y movernos más cerca de la montaña. Esa noche muy pocos pudimos dormir.