Revista Sporting

Innovando el deporte, ¿desde el mismo deporte?

Atletas hipercerebrados

Pensamos que únicamente los aspectos materiales indican un parámetro en la cuestión de innovar, en lo deportivo o en cualquier sector profesional. No obstante, y con afán de referirnos explícitamente a la materia deportiva, muchos confundimos que tentativamente la creación de un nuevo artefacto o el crecimiento de la tecnología podría ser sinónimo de una revolución en referencia a una mejora del deporte en si, pero, ¿será cierto?

Hemos presenciado cómo la evolución del mundo deportivo ha dejado sensaciones de intereses lucrativos o etiquetas que pudieran desviar el fin último del deporte en sí: el crecimiento como persona para una mejor sociedad.

Si bien es necesaria la evolución de lo que pueda contribuir a mejorar disciplinas en cuanto a ejecución para beneficio del espectáculo y superar niveles del progreso del deporte, no perdamos de vista que donde debemos hacer hincapié es en enfocar el deporte hacia una pedagogía ejecutada a la atención del progreso humano. Sin la concientización de los valores propios que deja la actividad deportiva, no podremos influir positivamente en un mundo que carece de principios éticos generales que se pueden ejercer en todos los ámbitos posibles.

Dentro de esta línea tenemos que enfatizar que el deporte, antes que mover dinero, mueve emociones, sentimientos y transmite valores. Para ejemplos concisos de cómo podemos generar esta innovación es necesario pensar en esencia y no en superficialidad: en un club deportivo se invierten millones en tener el equipo necesario para el desarrollo de la actividad, más no se enseña a como tomar estas oportunidades de manera humilde. La tendencia debería ser inclinar al atleta a hacer conciencia en que no se pierda el enfoque de la constancia, la búsqueda de la excelencia equilibrada en cuanto a humildad y ser agradecidos. ¿En donde quedan los valores del deporte si no son explicados y llevados a la práctica? Es necesario un refuerzo en la orientación que se le da al atleta para que éste haga consciencia de cómo el ambiente donde está lo puede ayudar a dejar huella en su profesión y en la sociedad.

Estamos en una sociedad donde buscamos juntar ideas y crear productos que puedan generar valor. ¿Por qué si quieren generar nuevos valores materiales, no le damos valor al verdadero bien existente? ¿Cuál sería una innovación adecuada? Dar seguimiento puntual sobre el proceso que conllevan de cara a una mejora integral en el día con día y no dejar todo para el final de sus carreras.

Todo director, entrenador u organización con poder sobre algún deportista, debe apoyar con un plan de acción que haga ver al deportista -más que un entorno que le da facilidades- el valor que se desarrolla en cada día de entrenamiento, de competencia, de lucha personal y familiar y para que le puede servir hacía los próximos días.

Dicen que innovar es mezclar creaciones existentes. Estamos a tiempo para rescatar los principios universales que nos brinda el deporte y lograr una reflexión sobre quienes somos, quienes podemos llegar a ser y como podemos dejar huella positiva en los demás.