Mi Homenaje al Campeón Julio Cesar Gonzalez

 

Anécdotas de vida

En el siguiente escrito me gustaría compartir una gran experiencia que tuve con un gran amigo que en paz descanse: Julio César González Ibarra. Sin duda gracias a él, me ayudo a continuar mi camino en el deporte. 

Julio, nació en Vizcaíno Baja California Sur, un 30 de julio de 1976 y falleció el 11 de marzo del 2012. Fue el primer Campeón Mundial que tuvo BCS. Dicho Campeonato Mundial se dio el 18 de octubre del 2003. Esa fue su pelea 36 y la ganó en Hamburgo, Alemania, ganando por decisión dividida ante el polaco radicado en Alemania Dariusz “El Tigre” Michalczewski, quién ostentaba un récord impresionante de invicto en 48 combates.

Al gran Julio lo llegue a conocer cuando tenía 16 años y estaba viviendo en el Comité Olímpico Mexicano; y por azares del destino me toca en la habitación junto con él. Para aclarar, Julio recién venía de Estados Unidos, ya que radicaba en Los Ángeles, en donde empezó a boxear y afortunadamente para mí conocerlo fue fenomenal, ya que nos hicimos amigos dentro y fuera del ring.

Para él, su primera vez en la selección nacional que fue a los JJ.OO. de Atlanta en 1996 la cual formó con Jesús “La Changa” Martínez en 48 Kg, Martín “Gallo” Castillo en 51Kg, Samuel Álvarez de Guanajuato en 54Kg, Francisco de Monterrey en 60 kilos, y el famoso “Moroco” del D.F en 67 kg. Posteriormente Juan Pablo “Goyri” López, que era peso semicompleto y bajó a los 75 kg y por último, en 81 kg fue mi amigo Julio César González Ibarra. 

En estos Juegos Olímpicos, Julio fue eliminado en la primera ronda y en el primer round por él kazajo Vasil Jirov, posteriormente Campeón Olímpico en ese certamen. 

 

 

En esa eliminatoria me dejo un gran recuerdo, ya que después de su eliminación en Atlanta, llega de nuevo al Comité Olímpico Mexicano, y entra a nuestro aún cuarto y me dice: “Bueno pues ya me voy, pero creo que no me llevaré la televisión”, era marca Sony no muy grande a color control remoto (la cual era de su propiedad), a lo cual agrega: “oye amigo pues para mí ya se acabó está aventura, pero te voy a dejar la televisión,  porque si me la llevo te vas a regresar a Baja Sur y ya no vas a seguir tu sueño de ir a los Olímpicos. Yo en ese año (1996) tenía una participación en un mundial muy importante en La Habana, Cuba y sin duda fue parte fundamental de mi competencia que Julio me motivara en ese aspecto con ese regalo. Yo lo admiraba y años anteriores, yo tuve un cuadro en donde estaba la fotografía donde el disputo el Campeonato del Mundo.

Previo a su viaje a los Juegos Olímpicos de Atlanta, tuvimos la oportunidad de viajar a Acapulco Guerrero. Recuerdo que económicamente Julio estaba muy bien (que por cierto era un viaje de jueves a domingo), y antes de subir al camión que nos llevaba hacia Acapulco, me dio una paca de dinero diciéndome lo siguiente: “amigo tú pagas las cosas y encárgate de todo lo que tengas que pagar”. Su gesto me dio mucha confianza y nos hicimos grandes amigos. Conoció a mi familia, comió pozole de mi abuela Rosalba, entre otros muchos momentos que quedan en mi corazón y que a fin de cuentas fueron muy importantes, porque siempre me motivó a seguir mi camino a Juegos Olímpicos y lo conseguí en Atenas en 2004.

Este pequeño escrito tiene como fin que las nuevas generaciones de boxeadores aprendan un poco de su trayectoria, ya que Julio es el único y el primer mexicano en lograr ser campeón en su peso, titulo conseguido en Berlín, Alemania, hazaña muy difícil de lograr.

Actualmente Julio González ostenta un récord que ningún boxeador mexicano ha logrado batir: Ser el Campeón Mundial más pesado que ha tenido México. Esto en peso semicompleto (79.379 kgs-175 libras). 

Falleció a los 35 años con un récord de 41 peleas ganadas y 8 derrotas, con 25 nocauts y enfrentó a boxeadores de la talla de Roy Jones Jr., Tavoris Cloud, Glen Johnson a quien derrotó y su gran triunfo ante Dariusz Michalczewski para ganar el título que perdió posteriormente con Szolt Erdei.

 Julio,  te recordaré toda la vida y gracias por tus enseñanzas Campeón.

 


Editor Colaborador

Ramiro Rudecindo